martes

SLOW DOWN, YOU ARE OUT OF CONTROL

Tengo demasiado tiempo libre para mirarme en el espejo, mañana vuelvo al Grupo. Papá me compró unas mallas porque me había deshecho de mi ropa de deporte con el cambio de armario, no tengo sitio para algo tan innecesario cuando llevas una vida normal, con su rutina y sus horarios y sus idas y venidas obligatorias, y esa presencia continua ante la gente... Ahora me importa un bledo porque hasta el día veinticinco comparto mis nervios con los libros y el cine, abandonados en el último mes (o yo pensaba que se sentían así).
Comprobé que sólo puedo pensar en si aprobaré, si suspenderé, si encontraré trabajo, si me iré. Está en venta la casa de la señora que siempre estaba asomada a la ventana. No quiero irme nunca de Cimadevilla, quiero decir que no quiero dejar de tener una casa aquí.
Descarté la ropa de invierno, estoy harta, quiero que llegue la primavera y no pienso ponerme nunca más el abrigo azul. Lo guardaré, para mirarlo y compartir nuestras memorias. Aún así, hace frío, sigue haciendo frío. Y para acercar el verano, nada mejor que las historias de Pavese. Acabo de encontrar un volumen con varias novelas cortas suyas que no había leído y son como capítulos de otras. De hecho, es como si el primer día de su vida como escritor, hubiera comenzado el primer capítulo de su única novela, así hasta el último de los relatos, que sería el final de la historia. Casi me apetece decir que soy como él, a lo mejor es que me voy a suicidar también. A lo mejor es que se suicidó porque se dio cuenta de esto, y a lo mejor yo me he dado cuenta demasiado pronto... Pero no voy a morir ahora, todavía no tengo un hijo.

Mi hermana: "- No, no, me meto en el agua sola-. No había habido forma. Me había explicado que ella todo lo hacía en público, pero que con el mar se veía a solas. - Pues es raro. - Es raro, pero es así-. Nadaba bien y no era por vergüenza. Era una decisión suya. - La compañía del mar me basta. No quiero a nadie. En la vida no tengo nada mío. Déjeme al menos el mar-. Se alejó nadando sin mover el agua, y a su regreso la esperaba en la arena."

Yo (o puede que las dos): "Entonces Clelia me dijo que por aquellos años estaba por entero amasada de miedo. Los primeros pensamientos de amor los había tenido ante un cuadro de San Sebastián mártir, un joven desnudo, todo coagulado de sangre y desconchado, con las flechas clavadas en el vientre. Los ojos tristes y enamorados de aquel santo la hacían avergonzarse de mirarlo, y para ella el amor quería decir aquella escena."

Extractos de La playa, Cesare Pavese


El martirio de San Sebastián, si alguien conoce al pintor, ¡QUE ME LO DIGA!